Quien iba a pensar que cada siguiente noche estaré sumergido en aquel pensamiento que no se dejó asesinar. De nuevo la calle, la noche, el eterno silencio escondido en los gritos y risas falaces. La puta ya no mira sus anhelos pasados, el ladrón custodia con más amor la esquina que le ofrece comida y muerte y la gente... La gente... Apenas si saben de los ojos verdugos de la ciudad nocturna… Desterrado de este lugar, pasos negados doblegados por el orgullo y la soledad, solamente al final podré pintar mi propia rivalidad. (Espejo, mueca de la realidad pura). Aquí estamos como dos personas a través de nuestras mentes divagando las habitaciones de la locura, es allí donde la palabra escrita es tragada por la voz del sigilo, de pensamiento vivo y completamente sincero. Solo podré verte en la distancia de mis sueños, en el trazo de un pincel al viento, es pintar el cielo sin tener cielo, solo cuatro absurdas y oscuras paredes que me consumen con el tiempo…